Recientemente, el proyecto de la central hidroeléctrica Ivirizu II en Bolivia alcanzó un hito importante: el embalse regulador de Hondas logró con éxito la acumulación de agua, marcando la finalización del último nodo clave del proyecto. El sistema central de la infraestructura hidráulica ha entrado completamente en la fase de pruebas, sentando una base sólida para la generación de energía de las unidades posteriores.
Una vez que el proyecto esté plenamente operativo, se espera que la generación anual de electricidad satisfaga las necesidades de millones de hogares, reduciendo significativamente la dependencia de Bolivia de las fuentes de energía fósiles tradicionales y proporcionando un fuerte impulso al objetivo estratégico nacional de "soberanía energética".
Al mismo tiempo, el proyecto optimiza la gestión de los recursos hídricos, logrando un desarrollo coordinado entre la producción de energía y la protección ecológica. Equilibra eficazmente la conservación del medio ambiente en el Parque Nacional Carrasco, al tiempo que ofrece garantías sólidas a largo plazo para la irrigación agrícola regional, la prevención y mitigación de desastres, y el desarrollo sostenible.